
Esta era una de los entrantes clásicos de mi abuela. El menú a la hora del almuerzo siempre consistía en: entrante, sopa, plato principal y postre. Pobre del que se saltara un plato o dejara algo en él, porque empezaba el estribillo: “ustedes no saben lo que es haber estado en una guerra”… Y claro que no lo sabíamos! Sólo a través de los años, esas risitas en la mesa se transformaron en admiración mezclada con tristeza, porque tener que comer a punta de miserables raciones o irse a la cama con el estómago vacío no tiene nada de gracioso. Mis abuelos reciclaban todo, nada se desperdiciaba…eran una maravilla!
Para hacer esta receta, mi abuelita usaba mariscos frescos. Esta receta es una adaptación como casi todas. Siempre estaba en la cocina ayudándola, pero no siempre apuntaba!
(6 personas)
| Ingredientes 2 latas de surtido de mariscos chilenos 5 cebolletas picaditas 1 diente de ajo rallado 1/2 ají rojo picadito 1 cda de ralladura de limón 1 cda de perejil picado 1 cda de mantequilla sin sal 1 cdta de harina El jugo de los mariscos 1/4 de taza de vino blanco o jerez 200 ml de crema de leche 1 taza de queso semi maduro* rallado Sal (cuidado con la sal que los mariscos y el queso son salados) Pan rallado para gratinar Preparación Precalentar el horno alto. Abrir las latas, reservar el jugo y picar los mariscos. Dorar la cebolleta + el ajo en la mantequilla. Luego echar la harina y revolver bien por unos minutos. Poner el vino, ají y sal. Incorporar el jugo + la crema de leche y los mariscos. Por último el perejil y el queso. LLenar las conchitas enmantequilladas y espolvorear con pan rallado. Gratinar por unos 5-7 minutos hasta que se doren bien. Servir enseguida acompañado de un crujiente pan baguette. |